Del archivo de mi antigua web rusa. Edición para esta web.
El punto de partida
Al comienzo, la persona describe qué la ha traído a la sesión. Aclaramos juntas la situación: qué le preocupa especialmente ahora, qué sentimientos aparecen y qué le gustaría encontrar en nuestro encuentro.
Explorar a tu propio ritmo
Durante el trabajo exploramos la experiencia y buscamos acceso a los recursos. A veces ayudan el movimiento, el sonido, las imágenes o la exploración de distintos roles. Para mí es importante prestar atención a lo que siente la persona y respetar su propio ritmo.
No hace falta saber expresar los sentimientos, moverse o utilizar la voz desde el principio. Si una forma de exploración no encaja contigo, podemos elegir otra. Cualquier propuesta se puede hablar, modificar o rechazar.
El trabajo se desarrolla poco a poco. No es posible garantizar de antemano su ritmo ni su resultado: dependen de la demanda, de las circunstancias y de lo que se vuelve accesible durante el proceso.