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Por qué hablar puede traer alivio

Del archivo de mi antigua web rusa. Edición para esta web.

Cuando la verdad interior encuentra escucha

Creo que el alivio puede llegar cuando una persona expresa su verdad interior y encuentra una atención cuidadosa, sin juicio. Su mundo interno empieza a hacerse real para ella misma.

Una persona acude a un profesional cuando algo dentro de ella le impide seguir adelante. Con frecuencia son creencias o decisiones adoptadas en la infancia. Cumplieron una función en su momento, pero ahora limitan el movimiento.

Reconocer lo que dolió

Por ejemplo, una persona adulta que sufrió maltrato por parte de su padre puede sentir que despierta de una pesadilla al escuchar una frase sencilla: «Debió de ser muy doloroso y dar mucho miedo». Y se escucha a sí misma, quizá por primera vez en muchos años:

«Me dolía tanto y tenía tanto miedo que tuve que dividirme por dentro para silenciarme, no mostrar mis sentimientos y convencerme cada día de que quien estaba mal era yo, y no mi padre, que no podía manejar su rabia y la descargaba sobre un niño».

Reconocer la propia experiencia de este modo puede ser el comienzo de un cambio: la persona aprende poco a poco a apoyarse, relajarse y notar sus sentimientos. Cada camino es distinto.

O una mujer cuya madre, en su infancia, en su juventud y todavía hoy, no puede dirigirse a ella sin acusaciones, amenazas e insultos, comprende de pronto que no tiene que permitir ese trato. Que no tiene que soportarlo «porque es alguien cercano»: precisamente por ser alguien cercano, el respeto importa aún más. Y llega a esta conclusión: «Ya me cuesta estar sola. Si estoy con alguien, quiero cercanía y amor, no humillaciones».

Ganar espacio para sostenerse

La persona encuentra una experiencia o un recurso que le faltaba. Va despejando capas de heridas y sufrimiento, abriendo un paso hacia la luz.

Si no había un apoyo interior, esta experiencia de verdad interna puede ayudarla a empezar a sostenerse en sí misma. Primero conquista un pequeño espacio para ponerse de puntillas; después, para apoyar un pie; luego, los dos. Entonces mira a su alrededor y decide hacia dónde quiere avanzar.

¿Qué piensas tú?

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